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La ayuda y
solidaridad cubana en materia de educación
A partir del triunfo revolucionario en enero de 1959, el Estado
cubano se trazó como meta llevar la Educación no sólo a toda Cuba,
sino a otros países del orbe. Desde entonces se ha caracterizado por
una política exterior de ayuda y solidaridad internacional,
principalmente con países del Tercer Mundo.
Las primeras experiencias de colaboración tuvieron lugar en la
primera mitad de la década del 60. Se otorgaron becas a estudiantes
procedentes de Asia, África y América Latina, para cursar estudios
en diferentes especialidades de nivel medio y superior.
En un principio la ayuda brindada era gratuita así como las becas
otorgadas a estudiantes extranjeros. Luego, a partir de la década
del 80, se comenzaron a trasladar algunos gastos a la parte
extranjera, fundamentalmente a países con posibilidades financieras;
pero manteniendo el principio de no cobrar la ayuda técnica.
Desde 1965 hasta el curso 94-95 se graduaron en Cuba 32 067
extranjeros, 9944 de nivel superior y 22 123 técnicos medios de 114
países. A estas cifras se suman los 700 trabajadores que elevaron su
calificación técnica mediante cursos de adiestramiento.
A lo largo de nuestra historia sobran los ejemplos de maestros
que han brindado sus conocimientos a otros pueblos. Más de 26 000
profesores han prestado sus servicios docentes en 31 países de
África y América Latina y del Caribe, destacándose en las campañas
de alfabetización en Nicaragua y también en Angola.
En el año 1999, Haití solicitó a Cuba la colaboración para la
alfabetización de sus pobladores. Cerca de 200 haitianos
fueron alfabetizados en la fase experimental a partir de 54
emisiones radiales.
Por esta colaboración innovadora y eficaz, Cuba recibió una
mención honorífica del Premio Internacional Rey Sejong, uno de los
premios que Cuba ha
recibido por su labor educativa en otras naciones.
La experiencia ha demostrado que aún en situaciones difíciles, la
Isla está dispuesta a brindar su ayuda solidaria a las
naciones que la han requerido y para ello no ha escatimado
recursos materiales ni capital humano en su lucha contra el
analfabetismo en aquellos países donde el derecho de los más
desposeídos a la educación básica es ignorado.
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Las muestras de solidaridad en cifras |